La sombra de mi esencia....

Cerrar los ojos y al abrirlos estar en un paraje florecido, lleno de árboles verdes trepando hasta el cielo azul. Estirada en el césped mullido, sentir mi cuerpo relajado encima de él, aspirar la pureza del aire libre, ser acariciada por los dulces rayos del sol primaveral. Escuchar el rumor de las hojas al mecerse con la brisa fresca, canturrear alegremente al son del trino de un gorrión, divisar a escasos metros de mi un zorro solitario de vuelta a su madriguera, sentir con los cuatro sentidos la paz de la naturaleza…
Cuanto daría por poderlo hacer ahora mismo, pero como todos, me debo a mi obligación de trabajar. Toda la vida la tenemos llena de obligaciones: laborales, con la familia, con la sociedad, con nosotros mismos…cuando eres un niño no te preocupas de ello, ni tan siquiera lo piensas, pero ¡Ay amigo cuando creces! te las encuentras todas de golpe. Algunas son muy amenas y somos cada uno quienes las elegimos, pero otras nos las imponen y eso ya jode más (al menos a una servidora).
Nunca me ha gustado que me impongan nada y en cuanto lo hacen, me rebelo cual leona enjaulada, es superior a mi. Quizás sea por esa sombra que siempre me acompañará en mi vida que me enseñó, a lanzar la estocada antes que te alcance la del “enemigo”, pues si no eres rápido te toca y daña.
Esa manera de ser tiene su lado favorable y desfavorable, como todo. Cuando me siento atacada o creo estarlo, la alarma que tengo dentro se activa automáticamente y sale la fiera currupia que hay en mi (bueno y que pienso que en todos pero que guardamos bajo llave) transformándome en alguien irrespetuoso e irreverente, lo admito (sino que se lo pregunten a mi jefe, a mi pareja, a mi madre que paciencia tienen pobres…más de una vez es para estamparme contra la pared y no lo hacen. Supongo que es porque me quieren mucho y por esas me salvo jeje).Esta es como os imaginareis, la parte mala; la buena es que esa alerta es como una vocecita que te avisa que algo no es bueno para ti y te hace huir de ello.
Con mi alerta tenemos una relación de amor-odio, algunas veces me ha ayudado y otras, me ha hecho actuar de manera que daño y eso no me gusta; en mi favor puedo decir que en cuanto me doy cuenta que mi reacción ha sido desmesurada y me he pasado, soy la primera que con las orejillas gachas y el rabo entre las piernas voy hasta la persona y pido perdón. Habrá quien le cueste un mundo hacer eso (ya sea por orgullo o por no tener esa sana costumbre), pero a mi me sale de dentro; igual que no me gusta que me dañen, no, me gusta dañar a nadie.
Ya sé que no se puede andar por este mundo con el hacha siempre cargada, pero cuando te han atacado tantas veces (muchas de ellas, sin motivo alguno), te vuelves así, bueno mejor dicho, te vuelven así. A veces intento imaginar como habría sido mi vida sin esa sombra en ella; seguro que la felicidad no me hubiese fallado tantas veces, seguro que mi infancia y adolescencia habrían sido más hermosas, seguro que me habría sentido más arropada…o quizás no, quien sabe. Solo sé que existió muchos años, que una noche decidí expulsarla de mi vida y que gracias a esa decisión, la tranquilidad y poco a poco la felicidad, volvieron de nuevo tanto a mi vida como a la de los míos. Lo malo es que aunque han pasado ya muchos años y las heridas están cicatrizadas (muchas no lo harán nunca y se aprende a vivir con ello) no puedo olvidar el daño por más que lo intente. Sé que hay que cerrar el libro del pasado para abrir el del presente, que de lo malo se aprende mucho más que de lo bueno, pero mi sombra fue tan oscura que para mi desgracia, me acompañará en mi senda por esta vida. Y aunque ya no estas en este mundo, nunca podré perdonarte el daño que me hiciste y lo peor de todo, es que no pude decírtelo en la cara para así vaciar toda la mierda que llevo encima, tendré que cargar con ella hasta el fin de mi existencia llevándolo mejor unos días y otros, peor.
Sé que no se puede vivir con rencor y con odio pero por tu culpa, he tenido que aprender a convivir con ellos para siempre y ni te imaginas lo que es eso. Gracias por las ínfimas cosas buenas que me diste pero siento decirte, que eso no me compensa por lo malo. Hasta nunca y si un día nos volvemos a ver en otra vida, cambia tu rumbo pues así haré yo para no verte más….

Apreciados lectores: siento la dureza de estos pensamientos pero hay momentos en los que necesito sacar el dolor, plasmarlo en letras y así aligerar mi carga. Espero sepais entenderlo...
Un saludo para todos.

Comentarios

PEQUEBARBIE ha dicho que…
Ya me gustaria a mi expresar todo lo que expresas escribiendo, precioso nena.

besicos
didac ha dicho que…
ufffff .....el final es durisimo y muy directo !!!

como bien sabes tu sacar la mierda es bueno !!!

un beso niña
muak
leonor ha dicho que…
Estas vivencias tan dolorosas , aunque hagan daño, te han ayudado a crecer y a convertirte en la Marta que queremos, una mujer excepcional.
El que se haya perdido tu amor y respeto , ¡que le dén!
tú tienes tu vida y ya no puede hacerte más daño. Y cuando algo se pudra dentro , pues lo conviertes en hermosas palabras, es como un exorcismo.

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