lunes, 23 de mayo de 2016

¿Calma pasajera?

Siento cierta calma que no se si es pasajera o fruto de que la mochila empieza a no ser tan pesada y que se va aligerando por saber que empezaré a poner remedio a todo esto.
He de decir que mi vida no es como hace tres semanas, he tenido esos momentos de risa cómplice entre caricias y abrazos, he sido espectadora de juegos infantiles llenos de carcajadas incansable por parte de mi hijo con papi, he tenido esos ratos de pareja que hacía puf! ni se sabe que no hacíamos. Me estoy empezando a permitir vivir no sobrevivir como hasta ahora y eso me da paz  al espíritu.

El viernes después de varios meses sin poder ir a mi masajista de la espalda, pude ir ya que lo necesitaba como el aire que respiro; estuve hablando con él pues hay cierta confianza como para hacerlo y le conté como me iba sintiendo y mi tocada de fondo para poder salir adelante. Tras la sesión y al ir a pagarle las lagrimas iban a salir y me dijo "ahora no te detengas" y dejé que rodaran mejillas abajo y se me acercó y me dio un abrazo. Ese abrazo era justo lo que necesitaba en ese justo momento y me hizo salir de allí más en calma, con una gran paz tras dejar que mis sentimientos saliesen sin tener que detenerlos. Fue revelador para mi de verdad.
A pesar de haber vertido muchas lágrimas en mi vida, tengo muchas que las he retenido por no preocupar a los que están a mi alrededor, por no ser el momento adecuado ni el lugar oportuno, porque no te mirasen mal, por mil motivos erróneos y estúpidos. Y estas lagrimas guardadas son las que ahora he de dejar que salgan cuando lo necesiten porque tras ellas, mi alma se libera un poquito más del gran peso que llevo. Es como si con ellas parte de la mierda que hay dentro fuera arrastrada al exterior.

"No te has permitido muchas cosas" me dijo mi matrona con solo contarle una ínfima parte, y es una gran verdad; algunas veces porque no he podido y otras porque no me lo he concedido yo misma porque pensaba que era un lujo que no me podía permitir.
Y no es así joder, quiero aprender a saber quererme y aceptarme como soy ni más ni menos, a llorar cuando el cuerpo me lo pida donde sea y con quien sea sin sentirme mal ni juzgada, a ponerme sino en el primer lugar, en el segundo y dejar ya el maldito último puesto en todo porque de este modo llevo 38 años esperando el "si queda algo, para mi" y nunca llega NADA, quiero tener esa seguridad en mi misma y en todo lo que hago y sobre todo esto,quiero vivir SIN MIEDO porque toda mi puñetera vida ha sido dominada por el miedo a...

No soy una persona que le importe un pimiento pasar por encima de quien haga falta para conseguir su objetivo, justo al contrario, racionalizo todo tanto que no dejo o intento no dejar nada al azar sopesando hasta el más mínimo sentimiento ajeno. Todo ello pisoteando los míos propios mil veces si es necesario; no se ser egoísta y debo aprender a serlo, a dejarme una porción de mi vida por y para mi, con exclusividad total, me lo debo a mi misma.
Y ya ni os cuento mi puto sentimiento de protección auto inculcado, parezco la madre Teresa de Calcuta de todo el mundo; si detecto que alguien no esta bien y tienen de mi cierto afecto, cagada. Me sale el instinto este de proteger de todo mal y he de sacármelo de la cabeza y del corazón en serio, es como si quisiera librarles de todo mal cuando yo estoy peor y no soy capaz de ver en mi eso que detecto en ellos. Es una autentica locura...

Siempre he tenido que ser la fuerte y tirar con todo pero hoy y ahora, me han de enseñar a seguir tirando aunque tenga que ser la débil. No puedo seguir cayendo y levantándome yo sola, porque en cada caída no he mirado lo que me dejaba en el camino y era mi YO más puro.
Esta vez, necesito que me ayuden a levantarme dándome la mano y si puede ser, más de un abrazo por favor...

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