Sube y baja sin parar

Como dicta el titulo así ando, en un sube y baja continuo de calma y paz contra ira y descontrol. Hay días que te comes el mundo y otros que como no corras, se te come enterita. Ya he tenido una primera visita con la psicóloga y hay buen feeling, a pesar que esa primera fuera más de tramite que de "tratamiento". "Aquí vienes a vaciar, nada de tenerlo todo bajo control" y eso intentaré porque yo pensaba que tendría que empezar desde el pasado e ir avanzando para que supiera de mi, pero no fue así...Yo fui dando saltos en el tiempo cuando ella quiera saber más de un punto, nos detendremos y le contaré más, pero no será un guión que siga un orden. A ver que sale de todo ello...

Me ando descubriendo y esto es cuanto menos interesante para mi misma y para así saber, que NO debo hacer o que actitudes no he de tener. Tener que ir a muchas revoluciones me hace entrar en una espiral que me absorbe hacia dentro y de la que solo puedo salir si desbloqueo la mente, es decir, si soy capaz de hacer CLICK y agarrarme a algo. Hace unos días tras echar una mano a una amiga (si "para ayudar estoy yo" ya lo sé, "como se te ocurre" o "estas loca perdida" no os canséis de decirlo porque lo se y de sobras), mi hijo se graduaba en el colegio y eso me supuso andar a mil por hora todo el día intentando tener todo bajo control como me encanta siempre hacer (algo que debo aprender a dejar de hacer porque no siempre podré y he de aceptarlo).

Llegó el momento de salir de casa y mis nervios estaban desquiciados no, lo siguiente por la presión que yo misma me autoimpongo (casa limpia, ropa de bebé de recambio, cámara preparada y cargada, agua fresca, abanico por si hace calor y un largo etcétera de cosas que intento SIEMPRE predecir para no fustigarme luego si me las dejo) y decidí no tomarme medio ansiolítico para no estar medio zombie en la graduación de mi pequeño. La necesitaba y con creces, pero quise estar serena para ese momento pero toda la tensión que me hice pasar me salió en forma de lágrimas con solo verle salir con su birrete; tras unas palabras nos dijeron que un familiar podía acompañar al niño a la recogida de su diploma y mi marido enseguida me dijo "sube tu" pero no pude...Si hubiese subido ahí arriba con mi hijo me habría roto y no quise que él se llevase esa imagen de recuerdo ya que no era justo, la tensión soportada me sale muchas veces en llanto y ahora dejo que fluya, intento no frenarlo.
Así que nuestro graduado subió al escenario con papá mientras una servidora lloraba de pura emoción y orgullo de estar viviendo ese momento, cámara en mano, para poderlo rememorar siempre que quisiéramos. Se esta haciendo mayor mi pequeño...Terminamos la noche cenando con los abuelos mientras le dimos varios regalos de graduación.

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